Entrevista a D’anna Perdomo

D’anna es oriunda de San Carlos, inquieta y creativa, no puede alejarse demasiado de su libreta por si cosquillea su creatividad. Sus colores y garabatos que cobran vida, nos invitan a ver la vida sin racionalizar tanto, dejándonos llevar por la libertad y la pureza que llevan en su interior.  ¡Te invitamos a conocerla!

¿Cómo fue tu acercamiento al arte?

Siempre me gustó dibujar y toda la parte creativa, pero ubico un par de puntos importantes: por un lado cuando tenía 15 años empecé a tomármelo más en serio, a hacer cosas de forma más dedicada, ya que antes era algo que hacía en el liceo o en determinados momentos, pero a los 15 fue que identifiqué que quería dedicarle tiempo y aprender. Por otro lado, a los 18 con mi primer trabajo, que fue en una papelería, me familiaricé con un montón de materiales que no sabía que existían, por ejemplo, no tenía ni idea de lo que era un lienzo o las diferentes pinturas que habían, ahí pude probarlas, y si no me gustaban probaba con otras. En mi familia nadie pinta, no estoy criada en un ambiente en donde tenga al costado cosas para experimentar, así que por ahí empezó mi primer acercamiento.

¿Fuiste a algún taller de arte?

No, siempre lo hice de forma autodidacta y lo disfruto mucho así. Se me cruzó la posibilidad de hacer en Rocha la Licenciatura de Artes Plásticas y empecé, ahí aprendí a hacer grabados, pero sentía que era lo mismo que hacía en casa y no me gustaba mucho estar en grupo para desarrollar un proceso creativo, sumado que se me dificultó el viaje y terminé abandonando. Hoy en día sí me gusta compartir con otros artistas para sumar cosas diferentes, principalmente de sus procesos creativos. Yo creo que nada es imposible, pero conmigo misma y mis ganas de crear.

¿Cuál es la técnica que más te gusta utilizar?

Me gusta mucho el acrílico, pero uso muchas técnicas en realidad, va variando dependiendo de lo que quiera generar y también en base a los materiales que tenga, me adecúo mucho a eso porque hay veces que hay algunos materiales que no son tan fáciles de acceder.

¿Cómo es tu proceso creativo?

Busco darle vida a todos mis garabatos, darles una vida un poco más digna, porque siento que hay veces que hay cosas que tienen mucho potencial y tengo en mis manos la misión de materializarlo. Ahí me vuelvo loca y lo quiero hacer posible, lo tomo como creatividad pura y me baso en algo muy simple como “un dibujito”, porque vivo dibujando, tengo un “baúl de ideas” gigante. A veces simplemente lo hago para aceitar el trazo o para cosquillear mi creatividad. A partir de ahí veo un trazo y pienso que podría quedar bien en un cuadro, con tal color, tal tamaño y empiezo a versionar. Disfruto mucho experimentando.

¿De dónde sacas tu inspiración?

De mi vida misma y de lo que nos llega del mundo, ya que estamos totalmente bombardeados por imágenes, colores y combinaciones, más hoy en día con las redes sociales. Tal vez no se me había ocurrido una combinación de colores hasta que la veo y comienzo a visualizarla en algo que quiero hacer. También he pasado por diferentes etapas de mi vida, por ejemplo, hace 4 años fui madre y me “infantilicé”, ahora estoy haciendo dibujos más concretos, con bloques de colores y encuentro el puro disfrute en eso porque encuentro la magia en lo más simple, en lo que está afuera del intelecto.

¿Cuál es la razón por la cual pintas?

Te podría decir que pinto para no quedarme loca (risas), porque en mi cabeza abundan las imágenes, tengo en mi mente muchas obras terminadas y todo el tiempo de mi vida para hacerlas realidad. A veces siento que no me da el tiempo… cuando me acuesto mi meditación es imaginar el lienzo e irlo creando, necesito sacar esas imágenes porque me bombardean la cabeza. A veces no son tan específicas, son ambientes, colores, cosas muy de sueños que no las puedo explicar, por eso las pinto.

¿Qué es el arte para ti?

Hay cantidades de definiciones de arte, es como el amor (risas), pero para mí es un mecanismo que me hace sentirme segura, porque siento mucha seguridad cuando termino una obra, siento que es lo que quería hacer y también pura libertad. Por supuesto que es muy normal que juzguen nuestro arte, vivimos juzgados, pero no me encasillo.

¿Qué tipo de arte consideras que haces?

Hace muy poco me crucé con el término “Art brut” y me dí cuenta ¡que era mi tipo de arte!, el arte ingenuo, el arte de los locos y de los autodidactas. Entendí que lo mío sale de ahí, de ese mundo de imágenes que andan en mi cabeza y no puedo explicar.

¿Qué es lo que más te interesa de ser pintora?

Me interesa mostrar mi obra, siempre que haya un lugar en donde poder mostrarla. Cuando lo ven otros siento que se consolida, no me gusta pintar para tenerlo en casa. Luego, que cada uno lo entienda como quiera, ese es el vínculo de ellos con mi arte.

¿Tienes una rutina de trabajo para pintar?

No pinto todos los días. De hecho, he tenido bloqueos de un mes o dos meses sin pintar y la he pasado mal. Pero con los años me amigué con eso. Actualmente el factor maternidad me ha cambiado mucho los tiempos, tengo que buscar mis momentos y hago malabares con el tiempo, porque me encantaría pintar con toda la comodidad, pero tampoco puedo tener un despliegue de pinturas, así que lo que sí hago es dibujar todo el tiempo y así alimento mi baúl eterno de ideas para cuando tengo ganas de hacer algo interesante o algo más grande.

¿Recuerdas cuál fue tu primera obra?

Mi primera obra se la regalé a un amigo, si la miro ahora no me gusta, pero entiendo que se trataba de probar un nuevo soporte, lo valoro como eso. Después tengo conmigo el primer cuadro que dije: -¡No se me va más de mi lado porque lo amo y me encantó como me quedó! Obviamente uno evoluciona la visual, la mente y la técnica, pero no me voy a poner a criticarlo, fue el primero con un tamaño más grande, los colores que usé me encantaron y tiene muchas capas de pintura, le puse trabajo y lo fui haciendo en varias etapas. Fue muy lindo hacerlo.

¿Tienes algún referente?

Creo que todas son influencias, tengo pintores que me gustan de los que tomo cosas, porque me quedan en la cabeza sus manchas, sus colores, pero es más bien algo generalizado. Si tengo que mencionar un artista que me gusta mucho sería Picasso, tal vez no tanto por los cuadros típicos que conocemos, sino por su vivencia de taller de arte, de tener su lugar y dejar de lado el intelecto qué, con una técnica muy de él, a él no le importaba si a la gente le gustaba o no.

¿Qué dificultades has sentido en el transcurso de tu desarrollo artístico?

Tiene que ver con el tiempo, la vida de hoy en día no va de la mano con estar disponible para el arte, estaría genial, pero es muy difícil, son cosas que te llevan tiempo y por ahí va mi mayor dificultad.

¿Cuáles son tus mayores satisfacciones?

La mayor satisfacción es verlo terminado, es como una fiesta y realmente siento un hambre de mostrar lo que hice. Siempre busco disfrutar del proceso, pero terminar algo que visualmente o materialmente lo puedo ubicar en un espacio y queda bien me encanta. De hecho me pasa que cada uno de los cuadros me los imagino en un plano decorativo, habitando un espacio con determinadas características, disfruto mucho de eso.

¿Tienes algún proyecto que te gustaría concretar?

Me gustaría dar talleres en un gran espacio, en donde las personas puedan tener muchos materiales para venir a experimentar, sin pensar a lo que tienen que llegar. También tener una casa gigante para tener muchos cuadros para mirar al levantarme, obvio que necesitamos la tranquilidad, pero estar todo el tiempo estimulada me encanta, porque estar rodeada de cosas lindas está de más.

Para comunicarse con D’anna Perdomo:
IG @da.da.danna / tel. 091 634 939

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